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Evaluación de riesgos en las Empresas

por Margarita Cabrejas Artola, Graduado Social y Master Universitario
en Prevención de Riesgos Laborales

La historia de la Prevención de Riesgos Laborales podrá describirse como la historia de la insuficiencia del conocimiento técnico–científico para promover por sí mismo el proceso social

La llamada Ley de las tres generaciones acuñada por Charles Clutterbuck ilustra perfectamente el retraso histórico en la aplicación del conocimiento a la mejora de las condiciones de trabajo. Dice así:

En una generación se introduce el riesgo, en la siguiente el riesgo es reconocido como tal, y en la tercera se promulga una ley para su control. El propio autor apostilla: A veces hace falta una cuarta generación para que el riesgo sea efectivamente controlado pero, sea como sea, la ley siempre llega tarde.

¿Qué es y cómo abordar la evaluación de riesgos en las empresas?
La Evaluación de Riesgos laborales es el proceso dirigido a identificar y valorar la magnitud de los riesgos en el lugar de trabajo y poder así tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas para eliminarlas o minimizarlas.

Por dónde empezar
Para abordar la Evaluación de Riesgos se pueden adoptar distintos puntos de partida que condicionarán el planteamiento metodológico.
Podemos clasificarlos en 5 “puertas de entrada”.
– Evaluación basada en el análisis del ciclo de producción.
– Evaluación basada en los factores de riesgo.
– Evaluación basada en los indicadores de salud.
Indicadores objetivos: Empresas con Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales.
Absentismo vigilancia de la salud.
Sociedad: datos epidemiológicos que permiten vincular determinados indicadores de salud a sectores productivos, profesiones o experiencia a riesgos específicos.
– Evaluación basada en las aportaciones de los trabajadores.
Indicadores Subjetivos: Quejas
– Evaluación sistématica de la gestión de la Prevención de la Empresa.
A veces la puerta de entrada viene condicionada por el propio objetivo a la finalidad concreta de la evaluación. Así por ejemplo, una Evaluación de Riesgos en el momento del diseño de un proceso de trabajo deberá tener especialmente en cuenta el análisis del ciclo productivo, mientras que si la evaluación es consecuencia de una situación de insatisfacción y de reivindicación de mejora por parte de los trabajadores tendrá que tener muy en cuenta los indicadores subjetivos.

Por otra parte, la detección de una situación de riesgo puede partir tanto de una identificación de peligros en el proceso productivo (ruido de maquinaria, ritmo excesivo, repetición de tareas, etc), como de una constatación de daños en los trabajos expuestos (alteración del sueño, consumo excesivo de fármacos, lesiones ósteo–musculares). Ambas fuentes de información deberán ser tenidas en cuenta para una buena identificación de riesgos que deberán ser evaluados tanto en su especificidad como en sus posibles interacciones o efectos globales.

La política de prevención de la empresa tal vez será objetivo de una atención privilegiada cuando la evaluación atienda sobre todo a una prescripción legal, pero en cualquier caso deberá ser tenida en cuenta para poder elaborar propuestas viables de solucionar a los problemas detectados.

Otras veces el proceso se inicia analizando las consecuencias o daños: Así, por ejemplo el método del “árbol de causas” parte de una constatación de un problema objetivo (Accidente de Trabajo), pero a partir de ahí extiende su investigación tanto al análisis del ciclo productivo como de la organización de la prevención en la empresa.

Lo más frecuente en la práctica es que se propongan procedimientos metodológicos que se basan en una combinación de los diferentes enfoques.
No se trata pues de pronunciarse por una opción exclusiva y rechazar las aportaciones de las otras entidades posibles. Tampoco sería razonable abordar la evaluación de riesgos como una descripción enciclopédica de las condiciones de trabajo. Ambas opciones son igualmente problematicas.

La primera, porque desprecia contenidos y puntos de vista que pueden ser complementarias. La segunda, porque puede complicar hasta el infinito la recogida de información dilatando innecesariamente la intervención preventiva.

En cualquier caso hay que resaltar dos elementos importantes. En primer lugar, el análisis del ciclo productivo y de las condiciones de trabajo como un modo de situar los riesgos específicos dentro de una visión de conjunto de la organización de la actividad productiva.

En segundo lugar, la experiencia de los trabajadores como indicadores indispensables del impacto de las condiciones de trabajo en lo que respecta a su salud y bienestar.

Desarrollo del lenguaje de evaluación de riesgos: pasos a seguir

Paso 1º Análisis de las actividades de trabajo
El primer paso: Consiste en describir una a una las tareas particulares de cada sector de trabajo, se denomina hacer una descripción de cada tarea.
Así esta descripción sirve para analizar el propósito y naturaleza dentro de las actividades de la organización en su alcance y contenido. En el proceso de realizar este paso aparecen entonces los posibles riesgos que puedan existir.
En la práctica se deben ir delimitando áreas, por ejemplo: una oficina, un almacén de materiales o un laboratorio. También pueden tomarse trabajos particulares, por ejemplo: el de un empleado de oficina, el operador de una máquina herramienta, el técnico de laboratorio, o tareas genéricas tales como elevación y transporte, soldadura o trabajo con monitores de ordenador.

Paso 2º Identificando los peligros
El segundo paso: Es identificar los peligros en cada tarea. Llegado a este punto es conveniente repasar el significado de los siguientes términos:
PELIGRO: Algo con potencial de causar daño.
RIESGO: Grado de probabilidad que el daño suceda y la severidad de ese daño.
SITUACIÓN DE PELIGRO: La persona interacciona con el peligro pero no necesariamente se accidenta.
SUCESO DE PELIGRO: Acción que causa que el accidente se produzca.
Aclaramos el uso de estos términos con el siguiente ejemplo.
Una persona desciende por una escalera. Andar por escaleras implica un riesgo por la posibilidad de tropezar y caer accidentándose.

Si hay un cable eléctrico atravesando un escalón es un peligro, porque es algo con lo que la persona puede tropezar y caerse. Bajar por esta escalera es una situación de peligro y tropezar con el cable es el acto que denominamos suceso de peligro, porque da origen al accidente. Caer. Al suceso de peligro se le reconoce en el hablar cotidiano como accidente.

Paso 3º Estimación del riesgo
El tercer paso es estimar el riesgo. El riesgo es una combinación entre la posibilidad o probabilidad que tiene que producirse y la severidad del daño consecuente. Es necesario diferenciar ambos elementos para priorizar las prevenciones a realizar.
Un incendio de una construcción, por ejemplo: lo consideramos un daño y la consecuencia no es la misma si se trata de la destrucción de un hospital o de un depósito vacio.
La posibilidad está relacionada con el tiempo de exposición al riesgo y/o a la cantidad de veces a que se expone la persona a dicho riesgo.
Es importante también, definir claramente la cantidad de gente expuesta y cuanta más gente está afectada las consecuencias son más severas o graves.

Paso 4º Evaluar el riesgo
El cuarto paso es evaluar el riesgo propiamente dicho.
La tolerabilidad de un riesgo es lo que la gente pueda emocionalmente aceptar la gravedad de lo que ocurra, o sea la reacción del público. En cada empresa la evaluación debe incluir una revisión de los controles y accidentes o incidentes ocurridos en su pasado y recordar la reacción de la gente propia y ajena sobre el suceso y las acciones legales sufridas.

Paso 5º Planificar opciones de control
El quinto paso es planificar las opciones de control.
Estas opciones son las medidas prácticas que se pueden ir complementando en relación con el sistema de trabajo, con el objeto de eliminar los riesgos o disminuir las posibilidades de que ocurran cuando no puedan ser eliminados.
El sistema total de trabajo incluye tanto los controles en las máquinas de procedimiento y equipos para la circulación y traslado de los materiales (HARDWARE) como los procedimientos de gestión y factores humanos que intervienen (SOFTWARE).

¿Qué significado tiene la evaluación de riesgos en la práctica?
Podemos decir en forma global que un estudio de evaluación y reducción de riesgos significa, en la práctica, que debe existir:
– Responsabilidad desde el más alto nivel de la empresa.
– Compromiso del personal en todos los niveles.
– Asesoramiento competente y experimentado.
– Registro metódico y sistemático, comunicación, estrategias de acción y recursos adecuados.

Una buena gestión de seguridad en una empresa es una tarea que debe realizarse en forma continua y requiere efectuar revisiones cada vez que se cambian equipos, se modifican instrucciones de trabajo o se hacen cambios en la organización.

También deben contemplarse aquellas actividades no rutinarias, como interrupciones en las líneas de producción, cortes en el suministro de energía, las operaciones de los contratistas, etc…

El grado de extensión que debe darse a un proceso de evaluación de riesgos, está en dependencia de los peligros particulares del tipo de industria, de la complejidad del proceso y del grado de los riesgos presentes. En el caso de plantas químicas complejas, por ejemplo: hay que utilizar técnicas muy sofisticadas, elaboración de árboles de fallas o HAZOP, que requieren el asesoramiento de un experto. Sin embargo, un adecuado y suficiente análisis debería indicar:
– Identificación de los riesgos significativos que surgen en el trabajo.
– Prioridad de las medidas que se necesitan tomar para cumplimentar con los requisitos establecidos.
– Adecuación de las medidas a la naturaleza del trabajo particular que se realiza y de forma tal que resulten válidas por un razonable periodo de tiempo.
– Cantidad de gente expuesta al riesgo y sus respectivos factores de exposición.
Al final, la prueba de si una evaluación de riesgos resulta adecuada, es que no se produzca ningún accidente serio. Sin embargo, si llegara a ocurrir, la gestión de seguridad debe capitalizar lo sucedido e introducir modificaciones para prevenir una recurrencia.

¿Quién puede realizar la evaluación?
En principio la ley no fija el sujeto u organismo que puede realizarla, limitándose a decir que se realizara mediante la intervención de personal competente. Se entiende que deberá tener los conocimientos necesarios (fijados en el Reglamento de los Servicios de Prevención R.D 39/1997).

Puede realizar la evaluación:
– El propio empresario.
– Trabajadores de la empresa designados por el empresario.
– Servicios de Prevención propio.
– Servicios de Prevención Ajeno.
–Servicios de Prevención mancomunados.
Cualquiera que realice una evaluación de riesgos de una empresa deberá tener conocimientos sobre los siguientes aspectos:
– Características de los lugares de trabajo, actividades concretas realizadas por los trabajadores, sustancias químicas, herramientas, máquinas, instalaciones y sistemas de transportes utilizados en la empresa, así como conocimientos sobre sus propiedades y estado, y sobre las instrucciones para su manejo.
– Conocimientos sobre los distintos riesgos existentes en el sector de actividad de que se trate, sus causas más comunes y sus consecuencias más probables.
– Requisitos legales y disposiciones, reglamentos y normas relativas al sector al que pertenece su empresa.
Es recomendable que la efectúe personal o entidades legalmente autorizadas que cuenten con la acreditación de la administración competente:
– Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales acreditadas.
– Otras entidades dedicadas a la prevención de riesgos suficientemente acreditadas.
– Técnicos en Prevención que cuenten con la cualificación minina necesaria.
El empresario debe decidir quién llevara a cabo la evaluación de riesgos, aunque la selección deberá llevarse a cabo consultando con los trabajadores y/o sus representantes.

Si la realiza el empresario o un técnico de la empresa puede ser una opción válida utilizando los métodos adecuados, pudiendo contar con la ayuda de aquellos trabajadores que tengan conocimientos y experiencia en estos temas, y asesorándose en los Organismos adecuados. No obstante, se deberá acudir a un experto (como pueden ser los Servicios de Prevención Externos) en caso de desconocimiento total o falta de medios técnicos especializados que imposibiliten materialmente realizar algunas comprobaciones análisis o mediciones especificas (nivel de contaminación por productos tóxicos, ruido, radiaciones y en general, en aquellos casos que se precisen mediaciones adicionales.
En cualquier caso, el empresario es el responsable de garantizar la seguridad y salud de los trabajadores de la empresa.

Alicia: ¿Qué camino debo tomar?
Gato: Eso depende de a dónde quieras ir.
Alicia: No voy a ninguna parte.
Gato: En ese caso, da igual qué camino
escojas.
Lewis Carrol,
Alicia en el país de las maravillas

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