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Integración del RE en el régimen general: Empleados del hogar

por Eva M. Blázquez Agudo, Profesora Titular de Derecho del Trabajo
y de la Seguridad Social de la Universidad Carlos III

El sistema de la Seguridad Social está integrado por un Régimen General, donde están protegidos la mayoría de los trabajadores, y varios especiales que se fundamentan en las características concretas de ciertos colectivos.

Históricamente los Empleados del Hogar, dedicados a los servicios domésticos, se han incluido en un Régimen Especial, cuyo mantenimiento se ha basado principalmente en la inexistencia de un empresario y en que la prestación de servicios se realiza en los hogares familiares y no en un centro de trabajo. Así, se ha entendido que la relación entre empleado del hogar y el cabeza de familia no puede encuadrarse en este ámbito como el resto de las relaciones laborales, sino que tiene ciertos matices que deben tenerse en cuenta a la hora de regular su protección.

Hasta ahora en el Régimen Especial de Empleados del Hogar la obligación de cotizar ha sido diferente según el tipo de prestación que el trabajador
realizaba. En el caso de los empleados fijos el obligado a cotizar ha sido el titular del hogar familiar y el propio trabajador, mientras que en el supuesto de un empleado discontinuo (por horas) la exigencia ha recaído sólo sobre el propio empleado. Se ha definido al trabajador fijo como aquél que se ha dedicado exclusivamente a los servicios domésticos para un titular del hogar familiar durante un tiempo igual o superior a 80 horas efectivas de trabajo al mes. Al contrario, se ha calificado como discontinuo cuando ha ejercido su actividad al servicio de uno o varios titulares, siempre que en total trabajase 72 horas, que se realizasen, al menos, durante 12 días en dicho mes.
Muchos titulares de hogares familiares han contratado la prestación de servicios domésticos durante un tiempo inferior a las 80 horas marcadas legalmente para evitar de esta manera encarecer el pago del trabajo doméstico. Así, su única obligación ha sido firmar un documento donde constasen las horas trabajadas a los efectos de que las empleadas del hogar pudiesen acreditar el mínimo de 72 horas que se les ha exigido para acceder a la protección del sistema de la Seguridad Social, que ellas mismas se han costeado.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración en el mes de agosto de 2011 (últimos datos publicados a la fecha) se encontraban en alta 298.112 empleados del hogar, de los cuales 213.779 eran fijos y 84.333 eran discontinuos. Como se puede observar, del colectivo, seguramente mayoritario, de trabajadores por horas dedicados al servicio doméstico, sólo un pequeño grupo se ha dado de alta y ha cotizado al sistema. Hay razones para entender que esta situación ha tenido tradicionalmente su origen en la tendencia a incluir a estos trabajos dentro del denominado “mercado negro”, que sólo ha emergido cuando el titular del hogar familiar ha contratado al empleado como trabajador fijo.

Esta situación va a cambiar radicalmente desde el 1 de enero de 2012, cuando el Régimen Especial de los Empleados del Hogar se integre como sistema especial en el Régimen General dentro del proceso general de unificación de la protección que esta sufriendo el sistema. Ya hace tiempo que se apuntó como tendencia del sistema de Seguridad Social la necesaria integración de los distintos regímenes especiales en el general, a excepción de los autónomos. En los Pactos de Toledo, en su Recomendación número 6, se indicaba la necesidad de unificar la protección y reducir gradualmente el número de los regímenes existentes, para conseguir la homogeneización del sistema público de pensiones, de manera que todos los trabajadores quedasen encuadrados o bien en el régimen de trabajadores por cuenta ajena o bien en el de trabajadores por cuenta propia, aún contemplando, no obstante, las peculiaridades específicas y objetivas de los colectivos. En este sentido, igualmente se integró ya hace algún tiempo a los trabajadores por cuenta propia del sector agrícola en el Régimen Especial de Autónomos y en enero de 2012 se agregará a los trabajadores por cuenta ajena del Régimen Especial Agrario al Régimen General a tenor de la Ley 28/2011, de 22 de septiembre, por la que se procede a la integración del Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social en el Régimen General de la Seguridad Social (BOE núm. 229, de 23 de septiembre).

En esta línea, la creación de este nuevo sistema especial de Empleados del Hogar se recoge en la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de la Seguridad Social (BOE núm. 184, de 2 de agosto). En concreto, se regula en su Disposición Adicional Trigésimo Novena. Hay que recordar que los sistemas especiales se regulan dentro de los distintos regímenes (en este caso el General) con ciertas especialidades en materia de encuadramiento, afiliación, forma de cotización o recaudación de acuerdo con sus peculiaridades. Estas variaciones también se recogen para los empleados del hogar. Con el objetivo de examinar sus especialidades a continuación se va a analizar las reglas de cotización, para luego continuar con el estudio de las particularidades en materia de protección y finalizar con un breve apunte sobre los plazos de entrada en vigor de dicho sistema. En todo caso, no hay que perder de vista que estas cuestiones están pendientes de desarrollo reglamentario, tal y como señala la ley, con lo cual, en este momento, todavía no es posible presentar una visión completa de esta materia.

La obligación de cotizar de los titulares del hogar familiar
La aportación principal de este cambio legislativo es la obligación
generalizada de los titulares de los hogares familiares de cotizar por los empleados del hogar. Si hasta ahora no existía un deber de cotizar hasta que los servicios domésticos sumaban más de 80 horas mensuales, ahora se va a contribuir al sistema desde la primera hora. Así, por ejemplo, una cabeza de familia, que contrate a una persona que realice una limpieza general en su casa una vez al mes, deberá cotizar igualmente por estos servicios al sistema de la Seguridad Social.

Si hasta el momento la base de cotización aplicable a los empleados del hogar ha sido única (para 2011, 748,20 €) y, además, no ha tenido relación alguna con la retribución percibida, con el nuevo sistema las bases de cotización se ajustarán al salario recibido, de la misma manera que ya ocurre en el Régimen General. Se determinan dichas bases de acuerdo con una determinada escala que se basa en la remuneración percibida, aunque no coincide exactamente con ésta. Se organiza por tramos de 50 euros aproximadamente. De forma que la subida de un euro mensual puede llevar al incremento de la base de cotización y, consecuentemente, de la cuota a pagar. Así, por ejemplo, quien tenga un salario hasta 74, 83 € tendrá una base de 90,20 € mensuales y quien perciba más de 700 € al mes tendrá una base de 748,20 €. En todo caso, las mismas reglas se deben utilizar para determinar la base de cotización por contingencias comunes que por contingencias profesionales.

Se prevé que para el año 2019 tanto la base de cotización por contingencias comunes como por profesionales se determine por las normas establecidas para el Régimen General y, en ningún caso, sea inferior a las bases mínimas que se establezcan legalmente. Hasta esa fecha se ha establecido una subida progresiva que se iniciará en el año 2013. Así hasta 2018 se irán actualizando las bases de acuerdo con la subida pertinente de la base mínima del Régimen General. Por otro lado, en 2013 se establecerá un nuevo tramo superior para adaptar la base de los empleados que más retribución perciban (un tramo 16º), que se incrementará en un 5% respecto a la anterior.

Respecto a los tipos a aplicar a la base de cotización, para el año 2012 será de un 22%, por contingencias comunes del cual el empleador se hará cargo de un 18,30 % y el trabajador de un 3,7%. Estos son los tipos que se están empleando en la actualidad para los trabajadores fijos. La única diferencia es que hasta ahora los trabajadores discontinuos se hacían cargo del 22% ellos mismos y ahora, en todo caso, deberá compartirse el abono de la cuota resultante con el cabeza de familia. No obstante, para el año 2019 se prevé que el tipo de cotización alcance el mismo porcentaje que en el Régimen General, esto es, un 28,3%. Hasta ese momento, se determina desde el año 2013 al 2018 una subida progresiva del 0,9% anual.
De esta forma, los titulares de hogares familiares que contraten servicios domésticos por más de 80 horas semanales verán incrementada la cuota de cotización cada año desde 2013 a 2019. Y los que hasta este momento no han asumido ningún coste en la protección de los trabajadores discontinuos deberán iniciar el pago en 2012 y llegaran a 2019 abonando un porcentaje similar al de los empresarios respecto a sus trabajadores.

Pero, además, si hasta estos momentos las empleadas del hogar no estaban protegidas por contingencias profesionales, desde enero 2012 también se cotizará por accidente de trabajo y enfermedad profesional. Como bien se conoce, por dichas contingencias sólo cotiza el empresario, en este caso, el empleador familiar. La norma se remite a lo señalado en la regulación de las Tarifas de Primas para la cotización a la Seguridad Social por las contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales recogida en la Disposición Adicional Cuarta de la Ley 42/2006, de 28 de diciembre según redacción aprobada en la disposición final octava de la Ley 26/2009 de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para 2010. En concreto, el epígrafe 97 se recoge la actividad de los hogares como empleadores de personal doméstico, respecto a cual se determina como porcentaje a aplicar a la base de cotización el 1,10 %. A falta de otra precisión reglamentaria, parece que éste sería el tipo a utilizar en el supuesto de las empleadas del hogar.

De acuerdo con estas nuevas reglas, el titular de un hogar familiar en 2012, a falta de continuar elevando este porcentaje hasta hacerlo coincidir con los tipos del régimen general, estaría obligado a pagar ya una cuota resultante de aplicar a la base de cotización un 18,3 por contingencias comunes y un 1,10 por contingencias profesionales (un total de 19,4%). Así, de acuerdo con la base mínima (90,20 euros) tendría que pagar un total de 17,50 euros mensuales y respecto a la máxima (748,20) serían aproximadamente 145 euros. Nada dice la norma sobre la cotización por el FOGASA y por Formación Profesional. Por otro lado, excluye de la protección regulada el desempleo. De forma que sólo habrá que cotizar por los dos conceptos señalados anteriormente.

En todo caso, se mantiene la reducción de cuotas para las familias numerosas como ya se ha hecho respecto a los titulares de hogares familiares con tres o más hijos en el Régimen Especial, cuando contrataban cuidadores, obviamente de forma fija y no discontinua. La reducción de cuota se mantiene también en la nueva regulación en un 45%. Como se hace referencia a la normativa aplicable, parece que hay que entender que, salvo que reglamentariamente se establezca de otra forma, sólo será posible reducirse este porcentaje en el supuesto de que los dos ascendientes o ascendientes, en caso de familia monoparental, ejerzan una actividad fuera del hogar o estén incapacitados para el trabajo. Estos últimos requisitos no se demandan a las familias numerosas de categoría especial. En todo caso, la reducción sólo podrá ser aplicada en el supuesto de cuidadores, se entiende que en exclusiva, y no en cualquier otro personal de servicio doméstico. Es criticable que no se extienda este beneficio de forma generalizada, ya que las especiales necesidades de las familias numerosas, por ejemplo, cuando sean los hijos más mayores, pueden precisar de ayuda externa, aunque no sea de cuidadores.

De todo lo dicho, es fácil deducir que este importante cambio normativo va a tener incidencia desde dos puntos de vista. En primer lugar, se va a producir el encarecimiento de las horas de trabajo de las empleadas del hogar (salario + cotización), lo que puede derivar en la reducción de las horas que un hogar familiar puede permitirse económicamente mantener, o incluso en la decisión de prescindir de los servicios. Por otro lado, también es posible que para evitar este efecto, se empuje estas actividades a su inclusión definitiva en el “mercado negro”, teniendo en cuenta la dificultad de controlar estas actividades dentro de las viviendas particulares, excepto en el supuesto de que ocurra un accidente y el empleado precise asistencia.

Las especialidades en la acción protectora
A la protección de este colectivo se le aplican las normas de protección recogidas para el resto de los trabajadores en el Régimen General, señala la Disposición reguladora, excepto en ciertos conceptos que a continuación se pasan a analizar.

En relación con la Incapacidad Temporal por contingencias comunes (enfermedad común y accidente no laboral), la norma establece que el titular del hogar familiar deberá abonar la protección desde el día 4º al 8º. Los primeros tres días, igual que ocurre con el resto de los trabajadores del Régimen General, no se cubrirán, y desde el 9º lo abonará la entidad gestora. De forma que la situación del empleador es más positiva que la de los empresarios que deben abonar desde el día 4º hasta el 16º. De acuerdo con las características especiales del trabajo, se determina que el titular del hogar familiar no deberá cumplir la obligación del pago delegado del subsidio, dado que lo asumirá directamente la entidad gestora correspondiente.
En todo lo demás, salvo que en el desarrollo reglamentario se señala otra cosa, habrá que estar a las normas generales del Régimen General. Sólo poner de manifiesto que, de acuerdo con lo señalado, el titular del hogar familiar parece que tendrá que seguir cotizando por el trabajador durante todo el período de la baja por incapacidad temporal, con las dificultades que pueden encontrase estos sujetos que, no olvidemos, organizan una economía familiar.

Es importante, poner en evidencia que, dadas las circunstancias especiales de la prestación de los servicios domésticos, se ha eliminado la responsabilidad de las prestaciones por contingencias profesionales en los supuestos que recoge el artículo 126.3. de la Ley General de la Seguridad Social. Es decir, si el titular del hogar incumple con sus obligaciones de dar de alta y cotizar por el empleado del hogar, no responderá de las prestaciones generadas en el sistema de la Seguridad Social. En el supuesto que el incumplimiento fuese de un empresario, aunque las entidades del sistema abonarían las ayudas a los perjudicados, podrían posteriormente repercutir el gasto en las empresas. Esta posibilidad ha sido evitada en relación con el cabeza de familia, con independencia de las responsabilidades y las consecuentes sanciones por haber incumplido sus obligaciones con la Seguridad Social.

Se establecen, además, algunas otras cuestiones de menor importancia sobre las pensiones de incapacidad permanente y jubilación, y se declara expresamente que los empleados del hogar no quedarán protegidos por desempleo. Esta será la única prestación que no recibirán en comparación con cualquier otro trabajador del Régimen General.

El plazo de entrada en vigor de la obligación del titular de hogar familiar
El nuevo sistema especial integrado en el Régimen General entra en funcionamiento el 1 de enero de 2012, de modo que cualquier nueva relación quedará encuadrada en él desde esa fecha. En relación con las dichas contrataciones, se prevé en la Disposición Transitoria Única de la Ley 27/2011 que durante los ejercicios 2012, 2013 y 2014, se aplique una reducción del 20% de las cotizaciones, que se eleva al 45% para familias numerosas. Esta norma, se aclara, sólo es aplicable para las nuevas relaciones laborales, nunca para las que ya existían y, por tanto, estaban incluidas en el Régimen Especial de Empleados del Hogar. Con esta regla seguramente se quiere conseguir que no sólo entren en el sistema de la Seguridad Social las nuevas actividades, sino que emerjan las que hasta el momento se encontraban al margen de la norma, esto es, en el ámbito del denominado “mercado negro”.

Respecto a las relaciones laborales ya existentes, la norma especifica que en el plazo de seis meses naturales a contar desde el primero de enero de 2012 los empleadores y empleados del hogar que se encuentren en estas circunstancias deberán comunicar a la Tesorería General de la Seguridad Social el cumplimiento de las condiciones exigidas para su inclusión en el nuevo sistema. Hasta ese momento, se seguirán regulando por las reglas del Régimen Especial de Empleados del Hogar. Dicho sistema será aplicable desde el primero de mes del día que realicen dicha comunicación.

Atención – Importante
En todo caso, señala la norma, cuando no haya habido comunicación al respecto, los trabajadores discontinuos serán dados de baja en el sistema con efectos de 1 de julio de 2012. Para el supuesto de los empleados fijos, en esa fecha se pasará a aplicar las escalas de las bases y los tipos previstos en la nueva regulación. Dicho en otras palabras, desde esa fecha el Régimen Especial de Empleadas del Hogar dejará de existir.

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