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Juan Carlos Corrales Guillén, Director General del Instituto de Formación y Estudios del Gobierno Local de Madrid

“Creemos en la formación”

por Francisco Zamora


Es consciente de que, en cualquier proceso de cambio y modernización, el papel de los empleados públicos es esencial, y la formación es un elemento fundamental para mejorar la calidad de su trabajo.
Casi 300 cursos y cerca de 15.000 participantes dan fe de que no hablamos por hablar. Esto es Madrid, y funciona pese a la crisis.
D. Juan Carlos Corrales, en el cargo desde 2007, nos lo cuenta.


Uno de los objetivos del Instituto es mejorar la cualificación profesional del capital humano del Ayuntamiento de Madrid. Háblenos un poco de ese capital humano, de esas 30.000 personas que configuran la estructura institucional de la capital….
Bueno, es una estructura de personal muy variada, donde coexiste una variedad muy amplia de perfiles profesionales: policías, bomberos, arquitectos, médicos, personal de gestión administrativa, asistentes sociales… Además, es una estructura de personal de alta cualificación; de hecho, las Administraciones públicas en general, y el Ayuntamiento de Madrid en particular, tienen el mayor número de empleados con titulación superior y media, en relación al total de la plantilla, de cualquier organización de servicios de tamaño medio o grande.
La percepción ciudadana de la capacidad profesional de estos empleados es muy alta, pese a que, en las encuestas, la visión del funcionario público no sea la mejor. Se produce un resultado curioso: pese a que en general la opinión social sobre la Administración y su personal no resulta muy favorable, cuando al ciudadano se le pregunta sobre su experiencia personal con estos profesionales, la valoración es muy alta. El contacto directo con los profesionales es muy favorable para la imagen de la Administración.

Madrid es una ciudad muy compleja, quizá la más compleja de España. El trabajo de los empleados públicos es también complejo y cambiante. La formación que imparte el Instituto, ¿atiende a estas necesidades?
Nosotros entendemos que sí, y al menos así nos lo indican nuestros empleados en sus encuestas y los servicios con los que mantenemos un contacto directo para detectar las necesidades de formación. El proceso de detección de necesidades de formación es bastante riguroso y damos una especial preferencia a las solicitudes de formación que tienen que ver con cambios en los métodos de trabajo que se producen de un año para otro y, en especial, todas aquellas que tienen relación directa con el servicio al ciudadano.

Y ¿cómo están respondiendo los empleados del Ayuntamiento? ¿Afrontan los cursos como una imposición, como una oportunidad…? ¿La formación es un fin, o un medio?
La respuesta de los empleados públicos es magnífica. No solo porque así nos lo dicen en los cuestionarios, con valoraciones globales del Plan de Formación por encima de 8 puntos sobre 10, sino porque tenemos solicitudes para participar en cursos de formación mucho más numerosas que nuestra capacidad para dar respuesta a las mismas. Le voy a dar un dato: casi un tercio de nuestra oferta formativa se realiza fuera de la jornada laboral y la demanda sigue siendo alta año tras año, lo cual revela que las personas están dispuestas a sacrificar parte de su tiempo libre para mejorar su cualificación profesional.

¿Hay algún tipo de seguimiento acerca de si los cursos realmente están mejorando la atención al público y el funcionamiento interno del Ayuntamiento?
La evaluación de la formación es uno de los aspectos más complicados. Nuestro sistema se basa, fundamentalmente, en la opinión de nuestros usuarios y el contacto permanente con los responsables de los servicios y los representantes de los trabajadores. No obstante, debemos, poco a poco, trabajar en el estudio del impacto, aspecto muy complejo hoy día ya que, por ejemplo, uno de los indicadores como pudiese ser el grado en que contribuye la formación a la promoción retributiva o profesional puede estar condicionado por una situación de restricción económica como la que vivimos. En todo caso la evaluación de impacto debe ofrecernos pistas ciertas sobre si la formación mejora realmente las habilidades para realizar mejor el trabajo y si repercute sobre la carrera del empleado. Para ello, hemos empezado un proyecto para gestionar la formación desde el enfoque del sistema de competencias profesionales, lo que debe ayudarnos a obtener datos, cuantitativos y cualitativos, sobre el impacto de la formación en el desempeño del puesto y en la carrera administrativa.

¿Los famosos “recortes” han afectado a los proyectos del Instituto?
Pues sí, como es lógico. Lo importante no es si los créditos de formación han sufrido recortes, sino si el Gobierno de la ciudad de Madrid cree en la formación y la promueve. Y sobre esto no hay ninguna duda. En una situación como la actual el ajuste realizado en la formación de personal puede estar, aproximadamente, en un 15% del crédito total, lo que nos está llevando a negociar mejor nuestros contratos, a priorizar y a incrementar los controles de calidad en los cursos. Cada euro dedicado a formación es ciertamente una inversión, pero debe ser gestionado con especial rigor y eficacia.

¿Y cuántos euros estamos destinando anualmente los madrileños a esta formación?
La formación en el Ayuntamiento de Madrid está gestionada, básicamente, por dos centros gestores: mi Instituto, con rango de Dirección General, y el Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias, cuya función es dar formación especializada a los cuerpos de Seguridad y Emergencia (policía, bomberos, etc…). Nuestro presupuesto de formación estaría cercano a 3 millones de euros, mientras que el propio de Seguridad, en cifras globales, estaría cerca de los 4 millones.

Usted declaraba hace poco, y cito textualmente, que “los servicios locales que carecen de transparencia tienden a ser deficientes, debido a que la municipalidad no confía en ellos ni en la administración que los ejecuta.” ¿Qué puntuación le daría a Madrid en este sentido, en una escala de 0 a 10?
Bien, no se trata de que yo pueda dar una puntuación porque se podría entender como poco objetiva. Por tanto me remito a los datos anuales elaborados por la organización Transparencia Internacional, que sitúa al Ayuntamiento de Madrid entre los municipios con una infraestructura de transparencia más alta. Como ejemplo le diré que la Comisión de contratación, en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, es presidida, desde hace muchos años, por un concejal de la oposición. Además el Ayuntamiento de Madrid, en estos últimos años, ha implantado un conjunto de iniciativas de cierta importancia como la aprobación de un Código de Buenas Prácticas Administrativas, que incluye compromisos muy concretos y tangibles en materia de ética y transparencia; o la incorporación a Internet del Programa Operativo de Gobierno, donde los ciudadanos pueden seguir, mediante un sistema de indicadores y plazos, toda la gestión del Ayuntamiento de Madrid, tanto a nivel global como por distritos. También me gustaría destacar la labor realizada por nuestro sistema de atención al ciudadano y facilitarle el dato de que nuestra página web aparece, todos los años, entre las tres o cuatro mejores páginas de información administrativa al ciudadano, de acuerdo con un estudio anual que publica el diario El País y que es elaborado por expertos en evaluación de páginas web.

Este año 2011 han ampliado ustedes la oferta formativa, y además empiezan a trabajar en la modalidad on-line, accesible a través de Internet. ¿Esto va a mejorar la participación? ¿Cuántos alumnos calculan para este año?
En los últimos años hemos realizado una oferta de formación on-line de, aproximadamente, 1.000 plazas por año. La formación on-line es una buena herramienta para conseguir una mayor flexibilidad en el tiempo y los esfuerzos dedicados a la formación. Lo importante, en mi opinión, es acertar en el tipo de contenidos para los que la formación on-line es más eficaz y cuáles otros deben seguir siendo impartidos en formatos presenciales por ser el contacto directo con el formador un elemento básico de la calidad de la acción formativa. Quizá el futuro más inmediato esté en la formación semipresencial que combina ambos formatos de una manera muy eficaz.

Aunque el nuevo edificio tiene una gran capacidad, estoy seguro de que hoy por hoy no tienen más remedio que externalizar parte del trabajo…
El edificio municipal de Raimundo Fernández Villaverde 32 tiene, efectivamente, una gran capacidad: 20 aulas dotadas de medios audiovisuales y completamente equipadas, distribuidas en 6 plantas. El dedicar este edificio a formación supone, además, un ahorro a medio y largo plazo ya que los gastos por el alquiler de aulas a empresas de formación prácticamente se ha reducido a cero en estos últimos años. Además, ese mismo edificio se usa para impartir los cursos de idiomas de UNED en Madrid, lo que nos ha permitido, mediante un Convenio de Colaboración, reservar un cupo de matrículas gratuitas en dichos cursos de idiomas para empleados del Ayuntamiento. Esta iniciativa está teniendo una acogida muy favorable, especialmente entre empleados que trabajan en contacto directo con determinados colectivos donde el conocimiento de un segundo idioma es extraordinariamente útil.

¿Y cómo le gustaría ver al Instituto, pongamos, dentro de otros cuatro años?
La idea es que el Instituto se convierta en un referente dentro de la formación del personal al servicio de la Administración. En cierta medida, y poco a poco, se va consiguiendo, ya que nuestro enfoque de la formación se basa en dos aspectos básicos: disponer de una estructura administrativa muy pequeña y contar con formadores y empresas especializadas en cada tema, de manera que la repercusión de los cambios formativos y las nuevas necesidades de formación se realizan de forma ágil, sin verse afectadas por estructuras demasiado pesadas y burocráticas, y enfocar la formación bajo un criterio de competencia, es decir, atribuir a distintos proveedores distintas ediciones de un mismo curso o distintos cursos dentro de un mismo programa formativo y, posteriormente, evaluar y comparar enfoques y resultados. Cuanta más amplitud de oferta y más competencia existe, mejor calidad de la oferta formativa. Somos reacios a entregar ‘grandes paquetes’ formativos a un solo proveedor. Esto, además, nos permite disponer de una red muy amplia de contactos con universidades, escuelas de negocios y centros de formación con los que no solo hacemos formación sino que fomentamos la creación de una red informal que facilita múltiples intercambios de conocimiento que nos benefician mutuamente.

El colectivo de Graduados Sociales, por su trabajo, tiene una gran implicación en la sociedad madrileña. ¿En qué podríamos colaborar con este gran proyecto?
Nuestra relación con varios colegios profesionales de Madrid es ya amplia, pero, ciertamente, el colegio de Graduados Sociales, por su especial función social y su relación con actividades propias de la Administración debe convertir al Colegio en un socio habitual y casi me atrevería a decir que preferente. Y ello no solo en el ámbito de específico de la formación de personal, sino en la realización de múltiples iniciativas en formato de seminarios, conferencias, participación en estudios de interés común, etc… Esperemos que este primer contacto sea fructífero tanto para el colectivo de los Graduados Sociales como para el propio Ayuntamiento de Madrid.

Algunos datos

Los sucesivos planes de formación llevados a cabo por el Ayuntamiento de Madrid desde hace años, ofrecen a los empleados oportunidades de mejora, actualización y reciclaje profesional.
El Plan de Formación comprende un conjunto de actividades formativas muy heterogéneas, teniendo en cuenta las peculiaridades de una Administración compleja como la de la Ciudad de Madrid, que no sólo debe atender las necesidades administrativas, sino todas las demás que demanda una gran ciudad, lo que origina una gran diversidad de servicios y, por tanto, de profesionales que lo atienden.
La complejidad creciente del contexto en que los empleados del Ayuntamiento de Madrid han de desarrollar su labor, exige establecer las condiciones necesarias que garanticen su formación permanente,
Durante el presente ejercicio la inversión en formación se ha mantenido, a pesar del escenario presupuestario restrictivo, y la calidad percibida por los empleados se ha incrementado de forma significativa.
Se ofertan cursos de las más diversas materias, casi siempre orientados a mejorar la relación con el ciudadano: Comunicación en Lengua de Signos, Estrategias para la Intervención con Víctimas, Gestión de las Emergencias Sanitarias, Servicios de Telefonía, Conducción Evasiva y en Accesos Difíciles, Sobrecarga en Familiares Cuidadores de Personas Mayores…

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